Rafael Tiano: músico, viajero y poeta.

PORTADA TRAVESIA (2)

Cuando le preguntamos ¿Cómo te describirías literariamente hablando? No titubeo al decir: “Ecléctico. Aunque sólo he publicado poesía y ensayos de investigación, me gusta leer y escribir otros géneros y estilos que van desde lo clásico hasta lo abstracto. Poesía, cuento, relatos de ficción, ciencia ficción, canciones, e incluso guiones”; y quizá tenga razón: ecléctico es un bueno nombre para definir a un joven venezolano residenciado en una isla del Golfo de México, casi exiliado, desde hace poco más de dos años; que trabaja como gerente de recursos humanos para una importante empresa petrolera trasnacional, que además, integra un ensamble de musical alternativa con compatriotas y mexicanos; y se impone horarios para sus proyectos de escritura y lectura.

Portada De hola y adioses

Intensas horas de reflexión, noches de agobio lejos de su Maracaibo, la soledad y los periodos de desempleo en tierra extranjera, lo condujeron más de una vez a la página en blanco, para llenarla con su forma de poesía, que sin duda, también tiene un dejo de letra musical. Su profesión: musicólogo graduado en la Universidad Católica Cecilio Acosta; escritor de crítica musical, instrumentista, dueño de un oído agudo y educado, que usa su pasión de infancia, para reflexionar y hacer flexionar a la palabra en búsqueda de la poesía.

Su poesía, habitada por referencias filosóficas y culturales, nos transmiten la posibilidad de un poema alumbrado, con claras inclinaciones a Octavio Paz, T.S. Eliot o Alfredo Silva Estrada, pero aún más cercano al entender del poema como medio comunicativo de las inquietudes existenciales. Viajar y conocer, en los poemas de Rafael Tiano, tienen la misma importancia que respirar o atender a los destalles de la realidad. Tiano nos invita a pausar el ritmo que adsorbe a la sociedad moderna y disfrutar la contemplación, sensual, de la palabra en el contexto del poema.

De vuelta al día a día, ya es autor de dos poemarios, ambos publicados por Ediciones del Movimiento: De holas y adiosesy “Travesía [siguiendo los hipervínculos pueden ser leídos en línea]. Ha tomado un tiempo de su agitada labor al frente de un proyecto petrolero aguas adentro en el Golfo de México, para responder nuestro cuestionario y dar a conocer un poco su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Quisiera pensar que sí, de momento me es útil a mí y me es suficiente, espero lograr la construcción de esas conexiones con los lectores. En cualquier caso, creo que toda escritura ha de tener alguna utilidad, eventualmente.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El ego, supongo. Creo que el ser humano tiene una necesidad imperante de sentir relevancia.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Nunca siento que termino, siempre me queda una comezón de que debí haber quitado o agregado algo. El punto final, será el que no alcance a poner.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Filosóficamente, es difícil encontrar una identidad propia entre tantas voces, es un proceso largo, lento, y escabroso, que además no tiene fin, es algo más similar a un laberinto que a una carrera. A nivel práctico, es claro que pocos pueden vivir realmente de la literatura, lo cual es lamentable, porque conlleva a menudo la consecuencia terrible de que las ocupaciones paralelas absorben el tiempo para escribir. En mi caso particular, me cuesta expresar los pensamientos de forma oral, no disfruto particularmente leer mis poemas en voz alta.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

La escritura me agarró desprevenido en la adolescencia de forma muy desordenada, desde niño escribí cuentos, poemas, canciones y demás, pero fue hasta la adultez que realicé esfuerzos conscientes para acercarme al proceso y darle un sentido a todo ese caos. Aún sigo en busca de mi identidad como escritor.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Cuando escribo un proyecto completo sí, me hago un horario más o menos estable, dedico un par de horas a escribir en la mañana, y luego dos o tres más en la tarde. Sin embargo, cuando no tengo un proyecto particular en mente, escribo a intervalos más irregulares cosas regadas que voy archivando, ocasionalmente recurro a ellas cuando estoy buscando ideas. Al viajar aparto siempre un rato para escribir a diario.

  1. ¿Qué te inspira?

Mi esposa antes que nada, la música es otra gran influencia, de resto puede ser algo tan simple como un trago de cerveza, un par de líneas de algún libro, un fragmento de buen cine, un paisaje, o incluso algo tan lejano como un sueño medio recordado.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Tomo influencias de escritores muy variados, desde literatura clásica, hasta autores casi desconocidos o amigos. Algunos de mis autores favoritos son Jorge Amado, Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, Jose Saramago, Antonio Arráiz, Otero Silva, Carlos Ildemar Perez, Ciro Añez Molina, Julio Cortázar, Hermann Hesse, Victor Hugo, Julio Verne, Mike Resnik, H.P. Lovecraft, Ernest Hemingway, Gabriel Garcia Marquez, Neruda, entre muchísimos otros. También acostumbro leer continuamente sobre historia, política, semiótica, sociología, y mitología, me gusta coleccionar cuentos de todas las culturas que pueda encontrar.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Creo que fue con los muchos libros de Julio Verne que leí de niño, el primero que alcanzo a recordar es Viaje al centro de la tierra.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

El principito, es uno de los que he releído más veces, con los años que pasan siempre encuentro en él algo diferente que me llena. París era una fiesta de Hemingway es otro libro indispensable que mantengo en mi cabecera.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

No es secreto para nadie la ardua situación del país, creo que esos panoramas escabrosos que emanan de la sectorización política se extienden hasta el mundo de la cultura, afectando directamente las posibilidades de crecimiento y sano desarrollo de una generación de escritores con gran potencial. Sin embargo, el vertiginoso avance de la tecnología, facilita en cierto grado la labor de los colectivos, fundaciones y particulares, lo que abre ventanas ante el cierre de tantas puertas.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

La biblia.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

1984, de George Orwell.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Disfruto mucho la poesía de Carlos Ildemar Pérez, varias veces he participado con poemas de su autoría en lecturas y actividades en el exterior, lo recomiendo ampliamente. También recomendaría la poesía de Carlos Manuel Díaz y los cuentos de Humberto Gómez.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Tengo meses buscando un ejemplar de El viaje del Elefante de José Saramago, leí las primeras páginas en una muestra digital y me capturó la historia, pero no he dado con él en ninguna librería. Santuario, de William Faulkner, me aburrió, quedó enterrado en la biblioteca recientemente.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Paciencia y constancia. Nunca he podido olvidar a Franklin Pire, excelente músico y compositor, siempre me decía: “La composición (musical) es 90% trabajo y 10% inspiración”, para la escritura aplica el mismo credo.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Me gustaría poder vivir de la escritura. También me gustaría leer mil libros antes de llegar a los 40.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Las experiencias eróticas, poemáticas o no, me las reservo.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Se merece primero un abrazo, de amigos, de hermanos y de poetas. Para responder la pregunta, todo mi cariño y respeto, ante las adversas circunstancias y maltrechas condiciones, se agradecen profundamente todos los espacios y los intentos de abrir caminos a la cultura y a la literatura, sobre todo a aquella que no se doblega ante las banderas impuestas para poder subsistir.

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Rafael Tiano (Maracaibo, Venezuela. 1985).

Lector, músico y poeta. Licenciado en Musicología de la Universidad Católica Cécilio Acosta (Maracaibo, 2006) y licenciado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández (Maracaibo, 2013). Sus poemas aparecen recogidos en las antologías: “Despedidme del sol y de los trigos”,  “1er concurso de poesía por amor al arte”, “La vida es verso”, y “Deshojando sentimientos”. En la actualidad reside y labora en Ciudad del Carmén, México. Es autor de dos poemarios ambos publicados por Ediciones del Movimiento: “De holas y adioses” (Primera edición de 2013 por Ediciones Madriguera) y “Travesia” (2014).

“Political Manifestation” de Luis Perozo Cervantes

Luis Perozo Cervantes (Maracaibo, 1989)
Poeta y ensayista. Presidente de la Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo y coordinador del Festival de Poesía de Maracaibo. Autor de los poemarios: “Noche electoral” (Sevilla, 2010); “Poemas para el nuevo orden mundial” (Maracaibo, 2011); “A puro despecho” (Coro, 2012); “Semántica de un tornillo enamorado” (Barcolana, 2012); “Poemáticas” (Caracas, 2013); “Amoritud” (Caracas, 2013); “Political manifestation” (Maracaibo, 2014); “lafOrma” (Caracas, 2014). En en año 2014, nuestra editorial recogió sus poemarios en la suma poética”Contraste 2009-2014” de edición limiatada, en la Colección Puerto de Escala. Fue reconocido con la Orden Estímulo al Mérito Literario “Andrés Mariño Palacio” de la Gobernación del Zulia en 2008 y resultó ganador del II Certamen La Grapa Literaria de la Escuela Letras y la Dirección de Cultura de LUZ, en las menciones Ensayo y Poesía. Mantiene el blog: http://www.luisperozocervantes.wordpress.com

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FOTOGRAFÍA

Fotografía: Urvan Zen.

 

“Travesía” de Rafael Tiano

Título: Travesía. Autor: Rafael Tiano.

Título: Travesía. Autor: Rafael Tiano.

Rafael Tiano. (Maracaibo, Venezuela. 1985) Lector, músico y poeta. Licenciado en Musicología de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, 2006) y licenciado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández (Maracaibo, 2013). Sus poemas aparecen Recogidos en las Antologías: “Despedidme del sol y de los trigos”, “1er concurso de poesía Por amor al arte”, “La vida es verso”, y “Deshojando sentimientos”. En la Actualidad residir y labora en Ciudad del Carmen, México. Es autor de dos poemarios Ambos Publicados Por Ediciones del Movimiento: “De holas y adioses” (Primera edición de 2013 Por Ediciones Madriguera) y “Travesía” (2014).

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De Holas y Adioses de Rafael Tiano

Rafael Tiano (Maracaibo, Venezuela. 1985.)

Lector, músico y poeta. Licenciado en Musicología de la Universidad Católica Cécilio Acosta (Maracaibo, 2006) y licenciado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández (Maracaibo, 2013). Sus poemas aparecen recogidos en las antologías: “Despedidme del sol y de los trigos”, “1er concurso de poesía por amor al arte”, “La vida es verso”, y “Deshojando sentimientos”. En la actualidad reside y labora en Ciudad del Carmén, México. Es autor de dos poemarios ambos publicados por Ediciones del Movimiento: “De holas y adioses” (Primera edición de 2013 por Ediciones Madriguera) y “Travesia” (2014).

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“Soy como un mar de noche”: Jósbel Caraballo Lobo una voz prometedora de la poesía venezolana

Cuando le preguntamos, ¿Cómo te describirías literariamente hablando? “como un mar de noche”, fue la respuesta del joven poeta venezolano oriundo de La Guaira, la única ciudad de Venezuela que ha sentido la furia del mar. Su tiempo lo comparte entre su profesión como ingeniero en sistemas, su pasión como actor teatral y la corrección de sus varios poemarios inéditos. Tras acudir la primera Recepción de Manuscritos de Ediciones del Movimiento en 2014, su obra “El olor de otras palabras” fue seleccionada para editarse en la Colección Volante, donde se agrupan las nuevas y talentosas voces de la poesía venezolana de la segunda década del siglo XXI.

autor

Su poesía, provista de un tanto de mística y otro tanto de urbanidad, es el ejemplo perfecto del auge la novísima poesía venezolana. Es un joven que afirma ante la pregunta: ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor? “Las dudas. En el arte y en la literatura sólo hay viento en contra”. La nueva generación de escritores venezolanos, signados por inseguridad, la discriminación política,  el alto costo de la vida, se enfrentan a la realidad poética con los mismos recursos que han adquirido de la habitualidad, la fe en la supervivencia. Así en el último poema de su libro “El olor de otras palabras” que se presentará el próximo 23 de abril, Día Mundial de Libro y el Idioma, en la Librería Lugar Común, frente a la Plaza Francia en municipio Chacao; con palabras de presentación del gran poeta venezolano Alfredo Chacón.

Portadilla - El olor de otras palabras

“EN EL DESEO de relatar noches inversas
desnudo el canto de lo proscrito en la memoria del fantasma: una suerte de lámparas que enlutan el ensueño

Borracho de las páginas de tu niñez (que tanto bebí sin encontrarte)
piso tus sábanas hasta mis cuencos
narro el juguete que en tus ojos fue escritura, torturando árboles en medio del aguacero

Cuando la pluma vuelve su prisa hacia la muerte del uniforme que más odié
el hastío disfraza una extinción / borra las luces del semáforo
y entonces lo sabes: éramos años fumando un viejo amor, un resplandor sin horas.”

Siendo original de La Guaria, estado Vargas, pertenece a la primera generación de escritores venezolanos que crecieron a la sombra de la desgracia natural más grande de nuestra historia nacional, como protagonista y sobreviviente de una catástrofe natural que para muchos guarda un significado premonitorio de la debacle y social que sufre hoy el país entero: Del deslave de 1999 recuerdo un éxodo de cuatro días, mi hermano mayor ayudando a mamá a trasladar a mi hermano menor y una constante sensación de pérdida. Yo tenía 13 años. Si bien, estaba con mi familia, tenía pocas noticias de tantos seres queridos. No sabíamos del futuro inmediato, y era extraño cómo los demás sólo veían en nosotros la orfandad. A donde llegábamos, nos preguntaban cosas y era un siempre repetir lo sucedido. Fue la primera vez que sentí que había quedado algo atrás, en blanco. Además, se partía un siglo y un milenio. Mamá nos dijo: “Dios proveerá”, y así fue. Desde entonces, todo se partió en dos. Incluso mi hogar. Allí comenzó mi adolescencia. Dejé atrás la fuente de mi escritura y empecé a vivir la novedad que me trajo hasta acá”.

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Jósbel Carabollo Lobo, también respondió a nuestro cuestionario, para dar a conocer parte de su pensamiento literatura y sus impresiones sobre el mundo de la lectura:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Quiero creer que es así. Hoy, vivimos un desgaste que cada escritor, cada artista, ha querido testimoniar desde su rincón. Exponemos nuestras presencias con la ambición de que otros las hagan suyas. Si ocurre esa simbiosis; si esto que nos expone, es capaz de despertar, de resurgir en los demás, entonces hay utilidad.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

Hay un dictado perenne que no sé apaciguar. Siendo un adolescente empecé a registrar mis frustraciones, mis fragilidades; y en algún instante, tuve la sensación de que esos primeros trazos podrían esbozar también las sensibilidades de otros. Luego el amor, la impotencia, el mar; a través de una voz que me fue concedida. De pronto, sea la sensación de que mis signos dejen de ser sólo míos, lo que me impulsa a volver.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Me preocupa, porque en cada nueva lectura, corrijo. No puedo estar conforme. Hace unos años leyendo a Roberto Mussapi, tomé para mí la lección de que un libro es en realidad un solo poema. Siempre estoy buscando ese poema. Mientras más leo, menos a gusto estoy con mis libros. Por eso no busco el punto final: sucede.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Tal vez ante la ocasión de leer un texto que acababa de escribir y percibir que aquello se desprendía de mí, y empezaba a tener vida propia.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

No, quisiera tenerla. Aunque corrijo mucho, dudo mucho cuando produzco textos nuevos.

  1. ¿Qué te inspira?

Este país me inspira. Sus derrotas, sus desdichas. Mi novia saliendo a marchar entre miles de estudiantes. Saber que no hay diferencia entre nuestros desamparos y los de una patria que es cada vez menos. La impotencia. Ser un empleado que escribe códigos durante el día y da el uno por ciento más al final de la noche para leer un poema o una obra de teatro, me inspira para continuar, para anotar aquí o allá algún signo que me sea dictado.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Dependiendo del interés en determinados tiempos. Yo hablaría de páginas. Hay textos de Juan Ramón Jiménez, Vicente Huidobro y Eugenio Montejo, que son ya necesidad. Cuando me atreví a escribir, llevaba siempre conmigo a Vicente Gerbasi y a Roberto Juarroz. Llegaron también Paz Castillo, Alberti, Kavafis, José Ángel Valente, Mussapi. Me han aleccionado, la exactitud de Ana María Del Re, la amplitud de Juan Manuel Roca, la cercanía de Andrés Eloy Blanco, el riesgo de Joaquín Sabina… Nombrar trae consigo lo incompleto. Puedo decir que en tiempos recientes me interesaron Miguel Florián, Olga Orozco, Humberto Díaz Casanueva… Los ensayos de Octavio Paz son insuperables.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Humor y Amor de Aquiles Nazoa.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

No sé si tenga un libro favorito. Platero y Yo, posiblemente sea el libro al cual haya regresado más. El color de esa inocencia que es mi patria, y que reside con mucha intensidad en mi infancia, puede vislumbrarse impetuosamente desde allí. El Bhagavad-gita Tal Como Es, de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada es obligatorio desde hace unos años. No tengo otro asidero en mi búsqueda espiritual.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Me gusta saber que haya tanta gente escribiendo, aunque mis posibilidades de leer siquiera un porcentaje decente de ese cúmulo, no sean las mejores. Internet permite acceder a ciertos contenidos que amablemente colocan los autores, y esto hace que al menos lleguen las noticias y que algún sabor nos quede. Sé que hay riesgo, y es importante.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Algo de Shakespeare, ¿Hamlet?

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Los textos teatrales Ubú Rey, de Alfred Jarry o Un Enemigo del Pueblo, de Henrik Ibsen. Algunos quisieran que él leyera ¿Duerme Usted, Señor Presidente?

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Me vienen a la mente la poesía de Santiago Acosta y el teatro de Oswaldo Maccio.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Recientemente dejé por la mitad El Don del Águila de Carlos Castaneda. Sucedió que por no leer los libros previos no podía avanzar. Sin embargo, los conceptos que allí desarrolla son magníficos.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que sean jóvenes. Y que vivan. Recientemente me preguntaba un amigo si estaba escribiendo. Le dije que poco. Me respondió: usted está viviendo, poeta.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Que me hayan leído. Con sinceridad, sin complacencia.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, absolutamente con El Amor En Los Tiempos del Cólera.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

El interés que tiene el Movimiento en inventar un epicentro para la poesía venezolana, con ese empeño de publicar, de mantener un festival; es el cariño más grande que se le hace a la literatura en nuestro país. Particularmente, me llena de mucho optimismo. La era digital ha maltratado mucho la cultura del libro, y sin embargo, vemos cómo el Movimiento se empeña en editar decenas, entre tanta crisis de papel, de lectores. No conforme con eso, veo que hay una irradiación, y eso alegra aún más. Ya estamos viendo al Movimiento en Caracas, en Miranda. Es encomiable, un verdadero ejemplo.

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Jósbel Caraballo Lobo (La Guaira, 1987).

Ingeniero de Sistemas (UNEXPO-LCM, 2010), poeta, actor. Participante de la II Edición del Taller Juegos Para Un Montaje Teatral (Taller Experimental de Teatro, 2012-2013), y del Taller Nacional de Teatro (Fundación Rajatabla, 2014-2015). Algunos de sus poemas fueron publicados en la revista Estelas, del Grupo Literario Nosotros, y en la antología Poetas de Vargas, Tomo I (Alcaldía del Municipio Vargas, 2008). Ganador del Primer Premio de Poesía Juan José Breca con el poemario En la hendidura (Grupo Literario Nosotros, 2011). Mantiene inéditos los libros: Zona en reclamación, Entre tu boca y la palabra, Mientras mayo te acaricie, A la sombra de las puertas, Febrero.           

Mario Amengual resplandece “A la sombra de los destellos” su reciente poemario publicado por Ediciones del Movimiento

A la sombra de los destellos Portadilla

Se describe “como alguien inconforme que trata de decir algo al margen de las modas literarias, las élites culturales, los halagos y la mezquindad” y los poemas de “A la sombra de los destellos”, el reciente libro de la Colección Puerto de escala de Ediciones del Movimiento, son suma de sabiduría y estética, incisivos y reveladores poemas breves que conducen al lector a describir entre las tinieblas del sentido una realidad poética.

La presentación de su libro se llevará a cabo el próximo 24 de abril, en la librería Alejandría II del centro Comercial Paseo Las Mercedes, en la ciudad de Caracas; en cuyo evento compartirá con sus seguidores, quienes ya han disfruta de una triada poemarios  y cuatro novelas. Mario Amengual ha respondido a nuestro cuestionario para que sus lectores puedan conocer un poco más de su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Aún no se la he encontrado, porque tal vez no tenga ninguna.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El saber que lo que llamamos realidad es un grueso tejido de ilusiones y falsificaciones.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Que no sé si valió la pena escribirla.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Bregar con las palabras.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

No lo descubrí, más bien se me antojó.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Ninguna. Cuando me da por escribir sólo trato de ser disciplinado y no desfallecer.

  1. ¿Qué te inspira?

La desarmonía con la realidad cotidiana, la desazón y la alegría de vivir.

  1. ¿Cuáles son los escritores o libros que más te han influenciado para escribir?

Cervantes y Whitman, pero hay muchos otros.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El lobo estepario, aunque ya había leído otros libros.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Siempre será El Quijote, porque en sus páginas se conjugan sin ampulosidades la sabiduría y el humor.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Amplio, diverso y prometedor como nunca antes, a pesar de algunos grupúsculos y círculos literarios que tienen más de vanidad que de literatura.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

La Divina Comedia, para que disfrute los tercetos y la imaginación de Dante. Pero seguramente Dios ya lo leyó,  si no es su coautor.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

No sé si valga la pena recomendarle algún libro al señor presidente, pero si me viera

obligado a hacerlo: La isla del tesoro.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Rafael Cadenas.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Ulises de James Joyce.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que no sucumban a los halagos ni a la fugaz fama de los premios.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Que al menos intenté, para decirlo con palabras de Cervantes, que la pluma fuera lengua del alma.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, con varias páginas de El cuarteto de Alejandría.

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Mario Amengual (Maracay, Venezuela. 1958)

Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (U.C.V.) y actualmente es profesor de los talleres de Literatura I y II en el núcleo de la UCV de Maracay, facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias.Ha sido articulista de opinión en Últimas Noticias, 2001 y El Siglo. Numerosos artículos, ensayos y poemas suyos han aparecido en las publicaciones digitales El Meollo, Letralia y Ala de Cuervo, entre otras, así como en la Revista Nacional de Cultura e Imagen, y en los suplementos literarios de diferentes diarios nacionales y regionales.Ha publicado los siguientes libros: La arboleda deslumbrante (Poemas. Alcaldía de Los Salias, San Antonio de los Altos, 1991); El tiempo de las apariencias (Poemas. Departamento de Cultura, UCV, Maracay, 2000); El pozo de la historia / Los extranjeros (Novela y poema en prosa. edición limitada del autor, Caracas, 2001); El pozo de la historia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2007); El cantante asesinado (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2009); La fiesta de La Democracia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2011); El abismo de los cocuyos (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2013).

Lo Breve, primer poemario de Gabriel García será publicado por Ediciones del Movimiento

Dice: “Cuando intento describirme de manera literaria, me describo como un poeta breve, que tiene mucho que decir pero se reta cada día a explotar de tal manera el lenguaje que no quede nada y a la vez, todo quede dicho. Creo que sería una especie de “brevísimo poeta” sumido además en el lenguaje directo y sin mucho adorno”

El joven nacido en Maracaibo, que hoy junto a su esposa e hijo reside en Buenos Aires, contestó a nuestro cuestionario para dar a conocer su parte de su vida interna como escritor, en las vísperas de la publicación de su primer poemario “Lo Breve” en la Colección Volante de Ediciones del Movimiento.

Portadilla - Lo breve

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Creo que toda escritura tiene una utilidad, incluyendo la mía. Los poetas, los narradores, cuentistas, prosistas y demás cultores de la palabra muchas veces escribimos sin entender ni siquiera luego de ver la obra publicada la utilidad, sin embargo la utilidad se la asigna cada lector, cada uno de ellos decide hacer con nuestros textos los que les dé la gana, algunos fornican leyendo poesía, otros se duermen y otros simple mente se limpian el culo, para eso, también es útil.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

La única razón que me motiva a escribir es que de entre todas las cosas que podría saber hacer y decidir no hacerlo, no entra escribir. Es un asunto de que sin siquiera saber cómo hacerlo, escribía. Gracias a eso fui aprendiendo y mejorando, fui pichón de director de orquesta, fui violinista, guitarrista, intento de pianista, periodista de profesión, productor, director de cortometraje, fui mujeriego. Todo lo que fui, dejé de serlo cuando quise y mientras superaba cada etapa, la escritura siempre estuvo ahí como una mujer antojosa y malcriada que me puteaba cada vez que me hacía el loco y la abandonaba.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Lo más difícil de ser un escritor, es ser un escritor. Lo que conlleva serlo, implica luchar contra todo un mundo que cree ser diferente a como lo pensamos, por lo tanto, se trata de navegar en un mar de objetivismos y uno no tiene más nada que una canoa de subjetivismos para defenderse. El escritor literario termina luchando contra ser “normal” y no matar su arte en el intento.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Me tomó más de 10 años, para mí la escritura siempre fue un hobby intenso, una especie de pasatiempo que me ocupaba gran parte del tiempo. Apenas hace meses con mi salida del país, me di cuenta en Buenos Aires, que todos los caminos me llevaban a enseriar mi destino escritor, podría contarte los currículos y postulaciones a trabajos comunes de empleado que han sido un fracaso en este tiempo, en cambio, cuando se trata de publicaciones y reconocimientos es otro cuento, así que me dije ¿Y entonces? Al parecer el hobby se me volvió profesión.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Rutinas pocas, no soy un hombre rutinario, pero si preciso ciertos elementos a la hora de escribir, por ejemplo música, si es posible con audífonos que me exploten los tímpanos, es una manía de toda la vida escribir, estudiar o concentrarme con todo el ruido y las distracciones posibles. La música es mi contacto con lo elevado, entonces necesito algo que me haga tocar tierra repentinamente, para eso está el té o el mate, me sirve para regularme y al final, antes de todo eso, es importante para mi tener una dosis de mundo, eso lo logro revisando noticias, redes sociales, hablando, riéndome, necesito de humanidad.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Hablando contra todo ideal poético y literario para muchos, el primer poema que me dio un cachetón e hizo proponerme escribir las primeras líneas fue el poema “Viceversa” De Mario Benedetti, así que este podría ser el primer poeta que realmente me hizo ver la luz, sin embargo la búsqueda te hace conocer. Para resumir lo pongo así, de Benedetti encontré la simpleza del lenguaje, a Rafael Cadenas y a Massiani le debo lo breve de mis textos y a Luis Alberto Crespo la necesidad de tener finales avasallantes, después podemos sumar la composición compleja y delirante de Girondo, la rebeldía de Bukowski y de Miyó Vestrini, la sobriedad empalagosa de Sabines. Nicanor, Rodolfo Walsh, Pedro Elías con su Lucerna, Willian Ospina, Norberto José Olivar, Goldberg y un país de escritores enteros.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Buscando la raíz, me encuentro a mi tía Mercedes Mireya usándome de bufón de visitas haciéndome leer a los cinco años el periódico del día frente a los invitados, ella, amante de la literatura se sentía orgullosa pues a esa edad leía fluido, distinto al promedio de los niños. Mi madre le mentó la madre a la profesora del colegio que aseguraba yo no poder leer fluidamente, sin embargo nunca me había puesto a leer. El primer libro que recuerdo fue “El coronel no tiene quien le escriba” de García Márquez, un librito amarillento y flácido que me encontré entre las pertenencias de quién ahora es mi padre asignado por la vida, Humberto Carruyo.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Lo único favorito que tengo es el color verde, de resto todo varía y cambia por épocas, sin embargo si es por nombrar alguno, debo decir que “El amor las mujeres y la vida” de Benedetti es un libro que me disfruté hasta la médula y aunque no lo tengo en mis manos, lo sigo buscando cada vez que puedo en mi memoria.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Creo que la necesidad de decir tantas cosas que se han dejado de decir en años, está levantando una generación de escritores que quizás hoy no dan campanazos a nivel mundial, pero creo que somos todos una nueva escuela que será recordada con nombre propio por lo que estamos haciendo y haremos mientras crecemos.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Toca el piano borracho como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco” de Charles Bukowski. Porque le hace falta.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Le recomendaría leer País Portátil, porque ellos asumieron ese libro como bandera de lucha contra el sistema, pero no han entendido que ahora ellos, son el sistema.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Gabriel Alejandro García Urrutia. A él.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

El Polvo de los Muertos” de Norberto José Olivar.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Sí, básicamente que se preparen a vivir la mayor experiencia de amor y tortura que conocerán.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Quisiera morir entre mis libros, por lo tanto mi mayor logro es tener suficientes libros que cubran todo el espacio vacío que quedará en mi urna, porque pediré ser cremado.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, una experiencia de excitación debido a la imaginación. El libro es “Morirse es una fiesta” de Olivar.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

¡Aplausos! Ellos nacieron por un motivo y básicamente es la de hacer el trabajo que los gobernantes no saben hacer y es dignificar la cultura y a los cultores, en este caso, a los poetas. Creo que la época absurda en la que cayó la poesía para que sea llamada hoy por hoy la “hermana menor” de la literatura debe terminar, y el Movimiento está dando en la tecla.

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Gabriel García. (Maracaibo, 1991)

Poeta, periodista. Ha sido director de portal web cultural “Zoom: Arte y Cultura”, administrador del portal literario tedeletras.blogspot.com. Resultó ganador del Primer Lugar de poesía Interuniversitario de la Universidad Católica Cecilio Acosta con el poema El Problema; ganador del Tercer Lugar del Premio Digital de Narrativa Breve “La Torre”; ganador de una Mención honorifica por el ensayo “La Venezuela Soñada” en el Concurso Nacional “La Venezuela soñada”. Fue participante del Taller permanente de Creación Literaria de la Universidad Católica Cecilio Acosta dirigido por la poeta Ana María Barrios y del Taller de Poesía Documental dictado por la poeta Jacqueline Goldberg.

Comentario sobre la novela “BANDIDO” de José Quintero Weir.

Portada Bandido

Por Jorge García Tamayo

Con la novela “Bandido” de José Quintero Weir, profesor de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia,  el Movimiento Poético de Maracaibo y su editorial “Ediciones del Movimiento”, inauguraron una nueva propuesta “transgenérica y temática” denominada “COLECCIÓN  DESTINOS” con la cual se aspira rescatar voces, diversas y heterogéneas, que sean confluentes buscando a través de registros poéticos, para lograr una definición desde lo humano y lo cotidiano hasta lo maravilloso  del ser, y siempre usando el lenguaje como brújula.

La novela “Bandido”, ya publicada en México, según lo expresa su autor fue concebida como “una trocha mágica” para escapar de la realidad y del desencanto de esperar por las llamadas políticas culturales del Estado. La novela es un canto de amor y rebeldía sobre las ilusiones de un niño en el tránsito hacia la adolescencia cohabitando en el ambiente inhóspito de un barrio donde las rencillas de matones armados y contrabandistas lo obligan a soñar con poder llegar a ser él igualmente un bandido, uno bueno, que pueda ser protagonista de las vivencias que se suceden en su entorno.

Quintero Weir escribe desde el lenguaje sencillo, coloquial y sentido de un niño enamorado de Zenaida niña vecina de ojos verdes, y de sus amigos, Rubén, Duglas, Omar jugadores de pelota, de su madre y de su padre apodado el chino, del sufrido vecindario y de los bandidos, los buenos como Simón y los malos como Albertico. En un ambiente de matones y contrabandistas donde se suscitan varios asesinatos como episodios naturales de la azarosa vida de la barriada que padece con los bandidos que andan por allí, se la pasan, echando tiros y que sin embargo pueden disfrutar con  la llegada de las lluvias, con la fabricación de los dulces de la abuela, bañarse en el jagüey, o soñando con llegar a ser un “bandido bueno” y hasta pensar en casarse con Zenaida para llevarla a la casa de las palomas.

Aplaudimos el uso del lenguaje coloquial de la región en esta interesante novela, que se presenta desde la visión de un niño, sin precedentes que podamos recordar en la literatura zuliana, aunque en lo relativo al uso del lenguaje, podemos referirnos como un precedente a la novela de Víctor Fuenmayor “Que tengo yo contigo” (publicada en Maracaibo por la Comisión Presidencial para el Bicentenario del Natalicio del General Urdaneta, en 1988), donde destaca el lenguaje coloquial zuliano. Podemos recordar otras novelas donde el lenguaje zuliano ha sido igualmente utilizado, como “Turbio Fontanero” de Alexis Fernández Quintero (recientemente re editada por El perro y la rana Edts, 2009), o las novelas de Blas Perozo Naveda (“Maracaibo City”, “Tierra de cascabeles” y “Mala lengua”, reeditados por elotro@elmismo Edts, Mérida, en 2001), “El canto de alcaraván” de Rafael Araujo Otero(Secretaria de Cultura de la Gobernación del Edo Ziulia,1998), y “La Peste Loca” de quien suscribe (Jorge García Tamayo por la Secretaría de Cultura de La Gobernación del Zulia en 1998), de la que se ha dicho que el protagonista de la misma es el lenguaje

La novela “Bandido”de Quintero Weir, protagonizada por un niño nos ha valido para recordar a “El Capitán Kid” de Salvador Garmendia, donde “el cachorro” y su primo Alí, viven y sueñan en un entorno menos traumático que el del jovencito que desea ser un “Bandido bueno”, y aunque en la novela de Garmendia es el cachorro, su protagonista quien habla, el escritor utiliza un lenguaje poético que logra crear un ambiente irreal alrededor de los sueños con el Capitán y los piratas que los llevan al cachorro y a su primo Alí a vivir una gran aventura.

En otras novelas que se enuncian desde la visión de un niño, creo que vale la pena mencionar “Un mundo para Julius” de Alfredo Bryce Echenique, ya que esta es una fantástica historia, la de Julius, un niño de la sociedad peruana que vive en un palacio, con un padre que murió cuando tenía año y medio, una madre que le dice “darling”, su padrastro, sus hermanos y especialmente sus criados de un nivel social muy diferente. Para cerrar esta breve secuencia no se puede obviar el atrevimiento de William Faulkner al escribir el primer capítulo de “El ruido y la furia” desde la mente de Benjy, un ser de más de 30 años con la mente de un niño de tres años.

Este comentario puede valer para regresar al tema de la escritura utilizando nuestro leguaje vernáculo con los modismos que conocemos, si así lo requieren los personajes. De allí que a continuación, les asomo una muestra de algunos de las palabras o frases coloquiales usadas en “Bandido” por Quintero Weir.

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De la novela “BANDIDO” de José Quintero Weir

 

Encalamoco
Boca floja
Se atapuza
Se margülle
Se batuquea
El jagüey del fondo
Arriba del copito
Está pringando
Cuando pringa así
Ve que molleja
Me despavilo
Yo me le arreguindé
Vos lo que estáis es loco
Jalando las cabulleras
Mamarúo
Vai vení
Bértiale
Vos si bateáis choreto
Te salió cachituerta
Nos margüllimos
Un sol cachúo
El guachimán
Las criritas
Un chocorocoy
Me convidaron
Me estoy en la hamaca
Viene y busca
Cuando menos se percata
Era para puro ver
Se afloja con medio
Porque pasa que
Yo vengo y salgo
El montón de gente
Viene y me regaña
No se percata
Se pone mostrenco
La hora del burro
Vueltarrinquines
Me encaramo por el bahareque
Allí voy a parar
Salí volando
la mamaderita de gallo
Va y me busca la lengua
Un coñoemadre embustero
Estoy en el copito
Estamos de malas
No más salimos
Le dieron matica de café
Estarme por ahí
La bulla de la lluvia
Yo cojo por esos lados
Se le va encima
Sois la muerte en coco
En un tris
Jugar de a cobres
Nos agarramos
Al cabo sí
Un ojo de taparita
Viniendo a ver
Es que resulta que
A las dos pasadas
Me da cosa
De tan grande que es
Por diosito y mi madre
Está puro atendiendo
Coñoemadre
Ya vais a ver
Va y se sienta
Se le pasa
Viene y se para
Después que coma
Lo puede desatascar
Fue para que su hermano
Se disponen a alistarse
Ni el polvito se les ve
Me entra una tribulación
Se le pegó atrás
Lo mira de lejitos
Se le va encima
Un ramalazo
Las burusitas
El polero
La mortuoria
El capacete
Como tapita de corcho
Me echan una pela
Turulato
Elevar petacas
Una cursería
Estar cagao
Una chocita
Desparrame
Un ratico
Boquiabierto
Esmollejaos
Atribulaos
Medio cagao
A la be!
Los marullos
Una arrojadera
A lo mejor
Dale una colita
Un clinche y un clinchazo
Me esmacheto
Andá vete
Pringamosa y guasáraba
A que mi abuela
Cotizas mojaneras
Bai móntate
Tenéis fogaje
Están arrumaos
Estáis arisco
Se está desmigajando
¿Y vos que vais a ser cuando seáis grande?
De a de veras (Mx)
Retebonitos (Mx)

“Bandido” de José Quintero Weir

José Quintero Weir.
Maracaibo, 1954. Novelista, cuentistas y ensayista. Profesor de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia desde 1986. Obtuvo la Maestría en Estudios Latinoamericanos con especialidad en Lenguas y Culturas Indígenas de la U.N.A.M. con la tesis “Lengua y pensamiento de los hombres de agua” y el Doctorado en Estudios Latinoamericanos de la U.N.A.M. con la tesis “Wakuaipawa / Chiyi barikaëg. Lengua, cosmovisión y resistencia indígena en la cuenca del lago de Maracaibo”. Convivió durante tres años entre las comunidades indígenas de la selva lacadona junto al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Fundador de la Unidad de Estudios de Literaturas y Culturas Indígenas de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia. Fue finalista del Premio Planeta de Novela en Venezuela con Axuduara. Ha publicado los libros de relatos Maleconeros (1974), El viejo conde y el barco anclado (1975), Relación de Juan Hugo Pino (1991) y Gallos (1996); el libro de ensayo El camino de las comunidades (2005) y las novelas Los Andantes (1977), Axuduara (1993), Arostomba (1995) y la edición mexicana de Bandido (2005). Mantiene inéditas las novelas Pobladores y La última leyenda; y el libro de relatos Tiempo de Hordas.

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En la inmensa noche del ciberespacio. Sobre “Lo que calla la noche”, de Georgina Ramírez

PORTADA LO QUE CALLA LA NOCHE - PORTADA Y CONTRAPORTADA
La tecnología nos ha alcanzado. Era inevitable. En estos últimos años no hay poeta que logre escapar a ella. Incluso quien aún no sienta que ha sido reconocido como tal. No obstante, este reconocimiento solo es parte del juego: el momento en que (en este caso) das “click” y envías al ciberespacio el puñado de palabras, de caracteres, de bytes, es único. Ese es el momento en que te conviertes en creador, vale decir: en poeta. Lo demás, es interacción social. La fiesta de la superficialidad. Después del “click”, decía, quedará amonedado, en las “páginas” etéreas de la internet, el poema. Y, técnicamente hablando, al someterlo a la vista del público (en el caso, de los internautas), ya has logrado publicar. En estos días, insisto, todos podemos publicar.
Pienso, muy personalmente y sin más base argumentativa que  mis propias convicciones, que ambas publicaciones (en papel y en bytes) son de distintas naturalezas. Una no suple a la otra. Ambas se mueven en esferas distintas y el rol de ambas es, así, diverso. Los receptores son distintos, también, aunque yo           –lector de libros– de vez en cuando ejerza de uno de mis otros yoes –el internauta–.
¿Qué ocurre entonces? Que el peso de la tradición de la imprenta es enorme. Podemos leer un libro en nuestro lector de e-books pero sabemos que no es lo mismo que leerlo en el objeto que impusiera Gutenberg en sus días. Un objeto cultura con una tradición y una presencia indiscutible. Hay, sí, lectores naturales de las redes: los chicos que desde la tierna edad de los 3 o 4 años están interactuando con la cibernética. Mis alumnos en la universidad (hablemos de los de Comunicación Social, por ejemplo) no soportan la profundidad de lectura que te ofrece un libro (con todas las de la ley). Nacieron o se formaron con la fugaz información de la web (fugaz porque puede ser modificada o puede desaparecer, literalmente, del espacio). Así, se forman como “periodistas” de tuits, de titulares, de información que no precise ser verificada (por lo menos en lo inmediato). Entonces, de la ruta fácil para publicar del blog, la página web o el tuit, el poeta, ser más complejo y profundo, desea saltar al libro. Es decir, desea ser poeta.
            Me encantaría seguir pensando sobre este asunto, del que converso cada semestre con mis jóvenes estudiantes (los bien llamados nativos digitales) que, hacen un alto en su vertiginosa vida, para atender con misericordia a este viejo inmigrante digital, lento como él solo, incapaz de comprender que en la velocidad está el futuro (aunque no lo veamos). Sin embargo esta breve divagación fue necesaria para introducir mis palabras de presentación del libro Lo que calla la noche (2015), de Georgina Ramírez, nacida de la imprenta del Movimiento Poético de Maracaibo. ¿Por qué? Cualquiera que dé una rápida (h)ojeada al mismo, percibirá de inmediato que se trata de una colección de tuits, oficio a la que es tan dada la poetisa.
Antes, debemos saber un poco quién es Georgina y qué vinculación ha tenido con este mundo de la poesía… Proveniente de los amorfos años 70 (una década que debía superarla imponente personalidad de los anteriores 60), aterriza en Caracas. Licenciada en Trabajo Social, especialista en Dinámica de Grupo. Creadora y directora de la A.C. LA PARADA POÉTICA. Co editora de la antología poética El Ojo Errante y de la también muestra antológica La Mujer Rota. Es autora de Piel de Durazno (plaquette de poesía), publicada por El pez soluble. Tres poemas suyos han sido publicados recientemente en 102 poetas. Jamming, de Oscar Todtmann Editores, actividad en donde participa activamente desde su creación. Su poesía, hasta el momento, se enclaustraba en unos poemas d mediana a corta extensión, en donde se detiene en la palabra para cincelarla y hacerla permanecer. La búsqueda empecinada en la ausencia, parece definir su temática de índole claramente erótica. El cuerpo de la hablante, despojado, vacío, es espacio para la lucha eterna entre el yo y otro que se diluye en la página.
La contención en el decir y el dar con la palabra exacta, es cosas de maestros. Lo sencillo es la palabra fácil, a flor de labios, inmediata, con o sin urgencias. Los maestros del pensamiento oriental lo sabían. Los budistas lo practican, aunque no siempre con éxito. Los artistas del haiku la ejercían. Reprimir la palabra para soltar el enigma o, al menos, la frase exacta, es tarea ardua pero, si se alcanza, el resultado suele ser feliz aunque sea doloroso.
La era de los 140 caracteres obliga a esto. Cuando redactamos un tuit, las más de las veces debemos revisarlo pues hemos excedido el margen permitido. Cambiamos vocablos, repensamos la idea, ajustamos términos, perseguimos obsesivamente la economía en el lenguaje. Y cuando el tuit se acerca la lírica, a la poesía. necesariamente va a compartir las virtudes de sus ancestros japoneses. La imagen cobra especial importancia sobre el decir. La imagen hecha con palabras. Porque en Instagram, por ejemplo, el collage, el video y otros efectos visuales con intención artística, se combinan con la palabra para lograr el placer estético. Antes, los foto poemas ya se habían puesto de moda y los concursos de estos requerían del envío del “texto/imagen”, a través de un MMS. En fin, la tecnología se había convertido en medio y razón de existir del objeto poético.
La llamada “poesía digital” o “e-poetry” exigía del medio digital. El papel era un medio ajeno. Mas quedaba, entonces, como decíamos al comienzo, la añoranza por este, por la “moda” y la tradición “gutenberiana”.  Acá en esta ciudad, surrealista por naturaleza, Maracaibo, en el 2013 el joven poeta Miguel Ángel Hernández obtuvo el IV Concurso Nacional de Poesía con ¡Oh, loren ipsum!, un libro que precisaba del medio digital. No obstante, la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, optó por la tradición del papel. Hay un miedo terrible a lanzarse al vacío del ciberespacio, mas en esta sociedad venezolana decimonónica, como la que estamos viviendo. En todo caso la edición ha debido venir acompañada de un cd de datos que contuviera, además, la edición digital. No es lo mismo, definitivamente, entrar en el juego de navegación que propone la obra original que la simple (aunque también gustosa) lectura en libro de papel.
En España, hace tiempo los autores más seguidos han llevado del blog al papel sus columnas, relatos y/o poemas. Lo hemos visto con Pérez Reverte, el desaparecido Saramago, y tantos más. Algo así, según mi criterio, ocurre con este libro de Georgina. De su cuenta twitter saltan los caracteres al papel. La tarea no era para nada fácil. Porque la soledad del tuit viene acompañada del momento de la creación y la publicación. Viene inserta en medio de otros tuits completamente ajenos, en función e intención. Y la recopilación y reorganización, por tanto, ha debido ser trabajosa. A veces se incurre, prácticamente sin querer, en la repetición de palabras de hondo significado, mas la lectura obligada invita al lector a aspirar profundamente entre texto y texto, a oler un poco de café en polvo para “olvidar” el aroma del poema precedente antes de abordar la nueva lectura. De no ser así, se perderá el efecto de esta nueva propuesta.

No importa que tan azul
esté el cielo
cuando los ojos insisten
en la sombra

            Luz y sombra. Color y ausencia de este. Porque solo se habla de la noche ciberespacial. Brasa, fuego, día, luz, color, ángel, cuerpo (por una parte); ceniza, sombra, oscuridad, noche, invisibilidad, demonio, cielo (de otro lado), constituirán los dos grandes campos semánticos de estos textos. Y en medio la almohada. Hollada, el espacio vacío, el deseo.
            La distancia que separa la red de Georgina, es apenas una frontera difuminada. El papel luce como tabla de salvación, aunque hace ya muchos sueños que ha sido una poeta publicada. En otro medio, con otras reglas. La Colección Volante, de las Ediciones del Movimiento poético de Maracaibo permite el salto al papel. Trae este libro para que los lectores desprevenidos de la internet, que hayamos perdido la oportunidad de leer en su momento los poemas de Georgina, tengamos ahora el placer de acercarnos a estos una y otra vez, a nuestro antojo.
            La memoria persiste en la profunda noche de la arcana cibernética. La antigua ciencia se transforma en realidad. El demonio se torna ángel, solo para volver a hundirse en las entrañas del sacrificio. Estemos atentos, pues si  no visitamos a los muertos, estos se levantan, hincan sus dientes en nuestra carne y logran así vengarse de los tiempos. Saludamos esta publicación de Georgina Ramírez y auguramos nuevos vientos  que impulsen la palabra de siempre.

Miguel Marcotrigiano L.
Maracaibo, febrero de 2015
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