Luis Alejandro Contreras – 5to Festival de Poesía de Maracaibo

Luis Alejandro Contreras
(Caracas, Venezuela. 1955)

luis alejandro contreras

Poeta y ensayista Cursó estudios en la Escuela de letras de la universidad Central del Venezuela. La mayor parte de su obra permanece inédita. Formó parte del taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, 1998-99). Textos suyos han sido publicados en las revistas digitales El Meollo, Letralia, Con-fabulación, Cañasanta, Remolinos e Isla Negra, entre otras. Tuvo a su cargo una sección literaria: “Letras contra Letras” en el quincenario Letras. Ha publicado la recopilación de meditaciones, aforismos, ensueños y vigilias Contracorrientes (sentencias en incertidumbre) (Bid&Co editor, Caracas, 2006) y el poemario Cuadernario (Colección Los Conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá, 2007). Además, poemas suyos fueron incluidos en la antología Voces nuevas del Celarg (Caracas, 1999).

Obra poética:

  • Contracorrientes (2006)
  • Cuadernario (2007)
  • Días de bruma (2014)

Selección poética


A

A todo aquel que sublima la oración
pártele un rayo
arte y canto de la luz sagrada.

A punto de caer exhausto,
de soltar las amarras que me han sostenido
entre las comisuras del aire,
inhalo una bocanada de luz
que evoca pasajes de una vida vivida
a cielo descubierto.

Veo siete velas danzando sobre la tersura
del hambre.

Y siete caballos durmiendo
dentro del sueño de un lupanar.

De pronto lo descubro, yo soy ese sueño,
caminando de puntillas entre resuellos de olvido.

Son siete bestias blancas,
sus sinuosidades instigan la brutalidad del amor.

Más tarde me encuentro a la orilla
de un río subterráneo
y veo pasar un anciano gondolero
con facciones de Caronte.

Con voz quebrada que oculta
una indecible potencia,
masculla un estribillo que reza:
todo sentimiento es impar,
todo sentimiento es impar,
todo sentimiento es impar

(De Cuadernario. 2007)


A Yineska

Yo no sólo beso
el suelo que tú pisas.
Beso los risos del aire
que acarician la piel
que plantas en el mundo.
Porque aire, piel y tierra
terciopelo son
de la misma esencia.


Madonna de San Francisco

Ninguna palabra, ninguna lengua,

ninguna letra han sido creadas

para describir tu aparición

a un lado del templo

de San Francisco,

con ese triste remedo

de niño Jesús entre tus brazos,

con sus ojos pletóricos

de un vacío de muerte

lleno de vida.

Ninguna palabra, ninguna lengua,

ninguna letra han sido creadas

para darle color a tu presencia,

ni a la plástica única e irrepetible

de tu mirada,

inquiriendo de un modo tan irresistible

que nadie estaba dispuesto

a advertir,

ni a tus ojos pletóricos

de un vacío de vida lleno de muerte.

Entreme donde no supe.

La calle me quedó inmensa.

Y el templo con su oficio,

a plena luz del día,

repleto de creyentes,

me resultó inmensamente

asfixiante, inmensamente

pequeño.

Y tú y tu niño se me aparecieron

inmensamente presentes.

Y entreme donde no supe

porque no supe adónde ir,

ni qué decirte, ni qué decirme,

ni qué hacer.

Divagué por otras

arterias de la ciudad,

en lugar de darte

mi mano.

Divagué por otras

calles de mi corazón,

atorado en una curva

del viento.

Divagué por otros

atolladeros de mi imaginación,

apresada -sin embargo-

en la esférica imagen

de tu aparición.

¿Cómo poner cara de

hombre diligencioso?

¿Cómo poder fingir

ser uno más de la fila,

un duro, un avezado

ante los aspectos crudos

de nuestra jauría?

¿Y cómo podía poner cara

de buen funcionario,

cada vez que -una cuadra más abajo,

quince pisos más arriba-

se presentaban en manada

cientos de rostros

reclamando o mendigando

una miserable beca literaria ?

¿Cómo podía fingir

ante esa suerte de maniática

madre superiora, que requería de mí

una eficacia estrictamente basada

en números fríos?

Y entreme donde no supe

porque no sabía de casa,

ni de mujer, ni de familia,

ni de amigo que pudieran

darle cobijo a esa

desazón mía.

Porque tal como no lo había para ti,

Madonna de San Francisco,

no había para mí un lugar,

en el templo de los hombres,

que pudiera brindarme refugio.

Tal como no lo había para ti,

no había un sólo lugar para mí,

en ese claustro de puertas condenadas,

con su pequeño mundo

de creyentes dando la espalda

al regalo de ver aquello que vibra

más allá de la estrechez

de nuestras vidas.

Y todos esos creyentes

revolviéndose como

hormigas desorientadas,

azuzaban ese otro hormigueo

que recorría mi cuerpo.

Mis honras para ti luego fueron

silencio.

Ver y callar.

Remembrarte en el alma.

Memorar sin palabras

(me provoca decir memorir,

pero no fue acallar un dolor,

fue un dolorir en silencio)

¿Y qué hacer con las heridas?

¿Quién podría borrar las cicatrices?

Hoy, a siete años de tu aparición,

me he atrevido a tomar el lápiz

y hacer esta breve relación,

pero no sabes cuántas veces

vanamente te busqué,

cuántas veces vanamente

he vuelto a pasar por la

esquina de San Francisco,

aunque no sé qué hubiera hecho

si los hubiese vuelto a ver.

Por un azar, hoy he pasado

de nuevo por el templo

y vi tu lugar vacío,

y no sé qué fuerza

me ha impulsado a escribirte,

aun cuando sigo sabiendo

que ninguna palabra,

ninguna lengua, ninguna letra

podrán describir tu aparición,

ni aun con la indeleble tinta del alma

en la fina materia del cuerpo.

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2 pensamientos en “Luis Alejandro Contreras – 5to Festival de Poesía de Maracaibo

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